Volver a intro

El pensamiento y la acción sistémicos

(Extracto de “Indagación de situaciones complejas mediante la dinámica de sistemas”, Martin Schaffernicht, Editorial Universidad de Talca, 2008. 
Disponible como e-book en http://editorial.utalca.cl/ebook_frm.php )


 

Muchas de las situaciones que enfrentamos tienen múltiples componentes interrelacionados y en permanente reconfiguración: son "sistémicas". Hay más de una definición de lo que es un “sistema”.  Según Peter Senge (1995, p. 94), la palabra deriva del verbo griego sunistánai, que significa “causar una unión”.  Esto da a pensar que cuando una persona dice que (por ejemplo) la economía es un sistema, no necesariamente la economía es un sistema en el mundo real: lo es en los ojos de quien habla.  Y esto es suficiente.  Cada uno de nosotros vive en el mundo que ve desde su lugar, desde su punto de vista; nadie tiene un acceso privilegiado al mundo “real”.  Todos actuamos desde la realidad que vemos, y luego nuestras acciones intervienen en la realidad “real”, que reaccionará de una u otra manera.  Entonces si acordamos clasificar a la economía como un sistema, mientras las acciones que generamos desde esta idea resulten en efectos aceptables, no tenemos razones para cambiar de opinión.

Un “sistema” es un conjunto de componentes (muchas veces subsistemas) que interactúan.  Como conjunto, tienen un borde o una frontera mediante la cual el sistema se diferencia del resto del mundo.  También el conjunto muestra comportamientos “como un todo”, tanto así que muchas veces le adscribimos un objetivo.  Tener un objetivo no es, sin embargo, un atributo necesario para ser considerado “sistema”.  Muchos sistemas naturales son como son porque así resultaron del proceso de la evolución; no hay una entidad que haya diseñado el ecosistema (para tal o cual propósito), pero no deja de ser un sistema.

En el mundo social, nos enfrentamos con:

  • sistemas artificiales: los productos tecnológicos como televisor, computador o teléfono móvil.
  • sistemas mezclados: empresa, familia, mercado, dinero, universidad y otras entidades que los economistas llaman “instituciones”.  No son producto directo de la evolución natural, pero tampoco han sido diseñados deliberadamente.
  • sistemas naturales: el clima, las plantas y los animales, el planeta.  (Resulta intrigante reflexionar hasta qué punto el poder tecnológico de la humanidad transforma algunos sistemas naturales en sistemas mezclados: piense en el cambio climático y todas sus consecuencias.)

En un “sistema”, las partes son interdependientes.  Ello significa que el pensamiento "lineal" - A causa B - es inadecuado porque no deja ver que, directa o indirectamente, B vuelve a influir en A.

Tome como ejemplo las guerras de precio y otros fenómenos de escalamiento: un competidor acaba de bajar los precios de un producto; en respuesta (para evitar pérdida de compradores) nuestra empresa baja sus precios.  Luego esto asusta a la empresa competidora, que a su vez baja  los precios aún más ... cada una de las empresas parece aplicar la regla “si el otro baja sus precios, entonces yo los bajo aún más”. 

Hasta el derrumbe de la Unión Soviética al inicio de los ’90, las dos superpotencias siguieron la misma regla en la carrera de armamento tan característica de la Guerra Fría; hoy, 25 años más tarde, nuestro planeta desborda todavía de armas nucleares, químicas y biológicas. La consecuencia de esto es que por un periodo desconocido (pero muy largo), vigilar estos objetos absorberá recursos de un volumen importante. 

Un caso famoso son los cambios de política de contribuciones anunciados, donde un regulador piensa: la gente consume demasiado del servicio X, entonces aumentamos la tarifa, y el anuncio hace que la gente se apresure a usar lo más que pueda antes del cambio: frecuentemente, la causalidad es circular.  Por ejemplo, el seguro de salud puede haber detectado muy altos costos de dentista, por lo cual decide bajar la cobertura a estas prestaciones.  Desde el momento cuando esta medida se anuncia (lo que debe ser hecho con anticipación), todos los que puedan intentarán tratarse los dientes antes del cambio: así se observará un crecimiento de costos, donde se quiso obtener una baja.  Tales episodios han ocurrido en muchos países.

Hay un distrito industrial en el este de EE.UU. en el cual las emisiones industriales son tan fuertes durante los días de la semana que la atmósfera se llena en el tiempo de cinco días (lunes - viernes) y todos los fines de semana, el tiempo está malo (Sterman, 2002).

Se piensa entonces que actuaríamos mejor si solo percibimos y pensamos mejor. Esto es el pensamiento sistémico, que se ha definido de diferentes maneras.  Ya no será una sorpresa encontrarse con diferentes definiciones de lo que es este pensamiento.  En este libro, nos limitaremos a las que se usan dentro de la dinámica de sistemas.

Barry Richmond, uno de los pioneros del software de modelamiento, propuso (1993; 1994):

  • pensamiento dinámico, en términos de procesos y flujos en lugar de eventos aislados.  Cuando intentamos generar una estrategia para reducir la desigualdad en la distribución de la riqueza en los países en vía del desarrollo, podemos fijarnos en cómo está la situación en el año actual: esta es una visión estática.  Una visión dinámica sería cuando nos basamos en cómo la situación ha evolucionado durante los pasados 40 años.  Un buen ejemplo de este enfoque son los informes del Programa Objetivos de desarrollo del Milenio de Naciones Unidas (www.un.org/spanish/millenniumgoals).  

I1
Ilustración 1 : enfoque dinámico (Fuente: Informe sobre desarrollo humano 2003, p. 51)

En este gráfico se presenta el desarrollo de las regiones geográficas respecto de tres de los Objetivos del Milenio, junto con adónde llegará si todo sigue igual y adónde deberían llegar para cumplir el objetivo hasta el año 2015.

  • el sistema como causa: los eventos no son el fruto del azar, sino que consecuencia de las estructuras operantes en el sistema.  Las cosas no pasan al azar o “porque sí”: son reguladas por la estructura del sistema.  Para esto, es necesario adoptar el pensamiento dinámico.  Por ejemplo, habrá razones estructurales por qué Asia oriental podrá alcanzar los Objetivos de Milenio de reducción de pobreza y de hambre mejor que América Latina, pero no así en el caso de la cobertura escolar básica.
  • pensamiento de bosque: no basta con ver los árboles, se ve también el bosque como un todo.  Muchas veces, nos ocupamos de los eventos, interactuamos con individuos y con casos particulares.  Al retroceder unos pasos, podríamos ver que por muy particular que pueden ser estos casos, hay un patrón, algo que tienen en común. 
  • pensamiento operacional: tenemos que pensar en términos de la cadena entera de efectos que terminan produciendo un resultado final.  Hay que tomar en cuenta cada uno de los elementos que participan de la transmisión del efecto.   Por ejemplo, acostumbramos escuchar en las noticias que el banco central (u otra institución responsable de la política monetaria de un país) ha aumentado la tasa de interés para proteger la economía de un sobrecalentamiento (que resultaría en una mayor inflación).  Pero ¿cómo exactamente llegamos desde un cambio de la tasa de interés del instituto emisor a la inflación en el país?  ¿Por qué funciona?  Se recomienda tener claridad sobre la “mecánica” de la transmisión de estos cambios.
  • pensamiento de causalidad circular (ciclo cerrado): el mundo no es dominado por cadenas causales unidireccionales: si A -> B, por algún camino más o menos directo, B -> A.

I2
Ilustración 2 : una visión circular de la relación entre ecosistema y bienestar humano.  Fuente: “Ecosystems and Human Well-being: A Framework for Assessment”, p. 9.

Podemos observar primero que el sistema “local” es solamente un subsistema del “regional”, que a su ves es subsistema de “global”.  Luego vemos cuatro sectores – bienestar, factores determinantes indirectos del cambio, factores determinantes directos del cambio y servicios de ecosistema (por ejemplo, los bosques nos rinden muchos servicios como producción de oxígeno, estabilización del suelo etcétera).  Queda en evidencia que un cambio en los factores directos volverá a afectar las condiciones en las cuales estos factores se manejan.

  • pensamiento cuantitativo: prestar atención a las cantidades nos da un ancla en lo que es directamente observable.  Esto ayuda a disciplinar nuestra tendencia natural a hacer inferencias y tomarlas como la “realidad”.  Considere la declaración “las ventas han bajado horriblemente”, y otra “las ventas del mes de marzo son 5% más bajas que las de febrero y empeoran la tendencia por 3 puntos”.  Probablemente, la segunda nos servirá más para construir un camino hacia un futuro mejor.
  • pensamiento científico: la combinación de pensamiento lógicamente coherente y prueba empírica (también en simulación) ayuda a discriminar entre ideas válidas y otras ideas.  Es la búsqueda de rigor en el pensamiento: ¿de verdad lo que me parece tan obvio es lógicamente correcto?  ¿De verdad hay observaciones directas que avalen lo que creo y no hay evidencias contrarias?  Podemos aceptar que nuestras ideas y creencias no son “la realidad”, pero eso no es el punto; lo importante es basar nuestras acciones en las mejores ideas disponibles y no cometer errores que hayan sido evitables.

Günther Ossimitz, investigador en el contexto del aprendizaje del pensamiento sistémico desde la perspectiva austriaca, publicó (2002):

  • pensar en términos de estructuras interrelacionadas: un sistema es un conjunto de componentes que interactúan y causan un comportamiento global; por lo tanto, no podemos intervenir en una de sus partes sin arriesgar efectos en otras partes y posiblemente retroefectos sobre la parte intervenida (ya se han mencionados los efectos laterales, comportamiento contraintuitivo y la resistencia a políticas).  Entonces al acostumbrarnos a pensar en términos de redes de componentes interdependientes, tenemos una oportunidad de evitar estas malas sorpresas.
  • pensamiento dinámico, lo que significa tomar en cuenta la evolución de las variables en el tiempo, no sólo fotografías momentáneas;  en este aspecto, Ossimitz coincide con lo expresado por Richmond.
  • pensar en términos de modelos: tenemos que preservar la conciencia de que siempre percibimos, pensamos y actuamos a través de nuestro modelo de una situación compleja, el que es usualmente mucho menos complejo que la situación "real".   Tal como el mapa no es el territorio – solamente permite navegar en él – el modelo no es el sistema.  Tiene una validez definida, es decir es útil solamente en relación con el propósito para el cual fue desarrollado, y no hay garantía de que, en el tiempo, no vayamos a tener que revisarlo y cambiarlo.
  • acción adecuada para el sistema: tenemos que actuar de manera a mantener la conducta del sistema bajo control.  Recordemos que buscamos gobernar a los sistemas, influir en su conducta de acuerdo a nuestras necesidades y nuestros deseos.  Entonces pensar correctamente es solamente un instrumento para el fin de actuar exitosamente.

John Sterman, profesor del MIT (donde trabajó Jay Forrester) y director de su grupo de dinámica de sistemas, postula lo siguiente (Sweeny y Sterman, 2000):

  • comprender cómo la conducta del sistema emerge desde las interacciones de los actores en el sistema, en el tiempo (complejidad dinámica);
  • descubrir los procesos de retroalimentación (positiva y negativa) que - hipotéticamente- están detrás de los patrones de conducta observados;
  • identificar las relaciones de flujos y acumuladores;
  • reconocer demoras y comprender su impacto;
  • identificar no linealidades;
  • reconocer y desafiar las fronteras de modelos mentales y articulados.

Esta última definición está eminentemente marcada por el universo conceptual de la dinámica de sistemas, y usa todos los conceptos esenciales.

Por cierto, cada una de estas propuestas es una manera particular de pensar sobre un tema común. Este curso tiene la aspiración de ayudarle a desarrollar su pensamiento sistémico. Claro está que el periodo de un semestre es corto y usted no debe esperar transformarse en un experto; sin embargo, será capaz de reconocer y razonar en términos de algunos bloques de construcción.

Bibliografía

Ossimitz, G. 2002: “Stock-Flow-Thinking and Reading stock-flow-related Graphs: An Empirical Investigation in Dynamic Thinking Abilities”, 2002 System Dynamics Conference, Palermo, Italy.
Richmond, 1993. “Systems thinking: critical thinking skills for the 1990s and beyond”, System Dynamics Review Vol. 9, no. 2 (Summer 1993):113-133
Senge, P., Ross, Smith, Roberts y Kleiner 1995: La quinta disciplina en la práctica, Granica.
Sterman, J. 2002: “All models are wrong: reflections on becoming a systems scientist”, System Dynamics Review 18(4) – Winter 2002, pp. 501-531.
Sweeny, L. y Sterman, J. 2000: “Bathtub dynamics: initial results of a systems thinking inventory”, System Dynamics Review 16(4): 249–286.

Los informes sobre los Objetivos del Milenio están en la Internet en:
www.unmillenniumproject.org/reports/spanish.htm
Los informes sobre el Desarrollo Humano están en:
www.undp.org/spanish
hdr.undp.org/reports/global/2004/espanol
Los documentos sobre la relación entre ecosistema y bienestar humano están en:
www.millenniumassessment.org